Identificar, clasificar y controlar los riesgos reales de las capas de protección monocapa
Los estudios de riesgo aplicados a los diques marítimos con bloques artificiales de hormigón y capa monocapa tienen como objetivo identificar las situaciones susceptibles de comprometer la estabilidad y la durabilidad de las estructuras, más allá de las simples verificaciones teóricas o documentales.
Estos estudios se basan en el análisis de las condiciones reales de colocación de los bloques artificiales, de su imbricación efectiva, de su interacción con la subcapa y de su comportamiento bajo la acción del oleaje.
Permiten detectar, clasificar y jerarquizar las no conformidades susceptibles de evolucionar hacia daños o desórdenes estructurales.
El objetivo no es cuestionar las tecnologías de capas monocapa, sino controlar sus riesgos reales mediante un enfoque técnico basado en la experiencia de campo, la observación directa y el análisis de los mecanismos de estabilidad propios de los diques con bloques artificiales.
Una experiencia de campo dedicada a las carapaces monocapa.
El enfoque desarrollado por CLAS en materia de estudios de riesgo en diques con bloques artificiales se basa en una experiencia directa y continua en obras marítimas. Se ha construido a partir de misiones de peritaje, asistencia técnica y control realizadas en carapaces monocapa sometidas a condiciones de oleaje variadas y a menudo severas.
Desde las primeras aplicaciones industriales de los bloques artificiales de alta imbricación, CLAS ha intervenido para analizar el comportamiento real de las carapaces durante la fase de construcción y después de su puesta en servicio, identificando los mecanismos que conducen a no conformidades, desplazamientos o roturas de los bloques.
Hoy en día, CLAS cuenta con un equipo de inspectores especializados a tiempo completo, formados en la detección, el análisis y la corrección de defectos de colocación de bloques artificiales, tanto en superficie como en inmersión. Esta experiencia operativa permite abordar los estudios de riesgo con un conocimiento preciso de las limitaciones geométricas, hidráulicas y constructivas propias de los diques con carapace monocapa.
Una metodología basada en la observación real de las estructuras.
A diferencia de los enfoques exclusivamente teóricos o basados en modelos numéricos, los estudios de riesgo realizados por CLAS se basan en la observación directa de las carapaces de bloques artificiales, en sus condiciones reales de colocación y explotación.
Las inspecciones realizadas en obra, tanto en inmersión como fuera del agua, permiten analizar el comportamiento real de los bloques después de su colocación: calidad de los apoyos, imbricación efectiva, zonas de concentración de esfuerzos e interacciones con la subcapa y la berma de pie. Estos elementos determinantes no pueden evaluarse de manera fiable únicamente a partir de los documentos de diseño.
Los ensayos físicos en laboratorio hidráulico siguen siendo indispensables para comprender los mecanismos hidráulicos globales, pero presentan una limitación importante: en las condiciones controladas del laboratorio, los bloques no se rompen. Por lo tanto, no permiten anticipar los riesgos asociados a la rotura del hormigón, a la transmisión de esfuerzos entre bloques o a la evolución progresiva de las no conformidades observadas en obra.
El enfoque de CLAS pretende precisamente reducir esta brecha entre la teoría y la realidad de la obra, integrando la experiencia adquirida en carapaces construidas con diferentes tipos de bloques artificiales, en contextos geográficos, climáticos y operativos variados.
Utilidad operativa del análisis de riesgos
Por qué el análisis de riesgos es una herramienta de decisión indispensable en los diques monocapa
En un proyecto de dique con carapace monocapa de bloques artificiales, el objetivo contractual suele ser claro: riesgo cero.
En teoría, esto supondría que ninguna no conformidad fuera tolerada.
En la práctica, este enfoque es irrealista.
Toda inspección detallada de una carapace monocapa pone de manifiesto desviaciones, reales o supuestas, cuya gravedad depende de:
• la geometría local,
• la calidad de los apoyos sobre la subcapa,
• el nivel real de imbricación,
• la exposición hidráulica de la zona considerada.
Sin un análisis de riesgos estructurado, estas desviaciones pueden conducir a:
• reparaciones innecesarias y costosas,
• o, por el contrario, a una subestimación de defectos críticos que comprometen la estabilidad de la estructura.
El análisis de riesgos desarrollado por CLAS permite jerarquizar objetivamente las no conformidades, identificar aquellas que requieren una acción inmediata y distinguir los defectos tolerables de los que no lo son.
De este modo, constituye una herramienta operativa de apoyo a la decisión, utilizable por:
• el promotor de la obra,
• la dirección facultativa,
• la empresa de obras marítimas,
para asegurar las decisiones técnicas, controlar los plazos y preservar la rentabilidad del proyecto, sin apartarse de las reglas del arte aplicables a los diques marítimos con bloques artificiales monocapa.
Ejemplo real de análisis de riesgos en una carapace monocapa.
De la identificación del defecto a la confirmación del riesgo real
El interés de un análisis de riesgos en un dique con carapace monocapa de bloques artificiales se manifiesta plenamente cuando se confronta con situaciones reales de obra.
Durante una inspección detallada de una carapace monocapa, CLAS identificó un bloque artificial cuyo extremo apoyaba parcialmente sobre una superficie inclinada de un bloque adyacente, fuera de la configuración de imbricación esperada.
Este tipo de posicionamiento, aunque pueda parecer aceptable a primera vista, introduce un mecanismo potencial de deslizamiento y de concentración de esfuerzos, susceptible de evolucionar bajo la acción del oleaje.
El análisis realizado por CLAS clasificó esta no conformidad como nivel de riesgo 1:
• defecto aislado,
• evolución posible,
• impacto incierto a corto plazo,
pero que requiere una corrección inmediata mientras los medios de intervención siguen disponibles en obra.
Este análisis se basó en:
• la observación directa de la imbricación real,
• la evaluación de los apoyos sobre la subcapa,
• la experiencia adquirida en cientos de carapaces monocapa expuestas al oleaje.
En ausencia de ajuste del bloque afectado, una tormenta de baja intensidad fue suficiente para provocar la rotura efectiva del bloque, confirmando a posteriori la validez del diagnóstico inicial de riesgo.
Este ejemplo ilustra un punto esencial:
👉 el riesgo no se evalúa únicamente mediante criterios geométricos o numéricos, sino mediante una comprensión precisa de los mecanismos de estabilidad propios de las carapaces monocapa de bloques artificiales.
También demuestra que el análisis de riesgos debe confiarse a un organismo que disponga de:
• una experiencia real de campo,
• una independencia total respecto a las tecnologías utilizadas,
• y la capacidad de intervenir antes de que los defectos se vuelvan irreversibles.
El análisis de riesgos como herramienta de apoyo a la decisión en obra.
El análisis de riesgos aplicado a los diques con carapace monocapa no tiene como objetivo multiplicar los informes de no conformidad, sino orientar decisiones operativas racionales en el momento en que todavía es posible intervenir.
En una obra real, la ausencia total de defectos es una hipótesis teórica. En cambio, no todos los defectos tienen la misma capacidad de evolucionar hacia un daño estructural. Por lo tanto, el objetivo no es únicamente identificar desviaciones, sino determinar cuáles requieren una acción inmediata, cuáles pueden ser objeto de seguimiento y cuáles no tienen un impacto real en la estabilidad de la estructura.
La clasificación de riesgos desarrollada por CLAS permite:
• jerarquizar las no conformidades según su potencial de evolución,
• decidir entre corrección inmediata, vigilancia o ausencia de acción,
• evitar desmontajes innecesarios al tiempo que se previenen degradaciones graves,
• asegurar las decisiones del promotor y de la empresa de obras.
De este modo, el análisis de riesgos se convierte en una herramienta de gestión de la obra, que conecta la observación de campo, las reglas del arte y las limitaciones económicas reales, dentro de una lógica de control del riesgo más que de una conformidad puramente teórica.
Clasificación CLAS de los niveles de riesgo.
La metodología CLAS se basa en una clasificación de las no conformidades fundada en su impacto real sobre la estabilidad y la durabilidad de las carapaces monocapa.
Esta clasificación distingue cuatro niveles de riesgo:
🟢 Nivel 0 — defecto aislado sin posible impacto sobre la estabilidad; no se requiere ninguna acción.
🟢 Nivel 1 — defecto aislado que puede evolucionar sin consecuencias graves inmediatas; corrección o vigilancia.
🟢 Nivel 2 — defecto que presenta un riesgo de evolución rápida o de consecuencias graves; corrección obligatoria.
🔴 Nivel 3 — defectos agrupados o interconectados que provocan un desorden estructural; reconstrucción de la zona afectada.
Este enfoque permite objetivar el análisis de las no conformidades y adaptar las decisiones técnicas a la gravedad real de las situaciones observadas en la estructura.
Una metodología ahora integrada en los contratos de obra.
Los niveles de riesgo definidos por CLAS han sido aplicados en numerosos proyectos portuarios y costeros en Francia y a nivel internacional.
Tras importantes retornos de experiencia en obras recientes, los pliegos de licitación integran ahora de manera explícita la necesidad de clasificar los defectos de construcción según su nivel de riesgo, con el fin de condicionar la recepción de las obras y las decisiones a tomar durante la fase de construcción.
Esta evolución refleja una toma de conciencia colectiva: la estabilidad de las carapaces monocapa no puede evaluarse mediante un enfoque puramente binario, sino que requiere un análisis técnico graduado, basado en la experiencia de campo y en las reglas del arte.
Extracto del CCTP: Dique de Argelès-sur-Mer
« La empresa entregará al promotor, al término de sus trabajos de control e inspección, un informe compuesto por un dossier de aseguramiento de la calidad, basado en los procedimientos y referencias aprobados por la dirección de obra.
El referencial deberá contener una clasificación de los defectos de construcción en una escala de riesgo de cuatro niveles distintos. El riesgo asociado deberá definirse para cada defecto y para cada grupo de defectos. La obra solo podrá ser recibida si está exenta de defectos que conduzcan a un riesgo superior al riesgo nulo.
Las reglas del arte en esta materia están contenidas en la Guía de Escolleras del CEREMA (Rock Manual), que deberá constituir el texto de referencia. No obstante, el referencial del proveedor de los bloques, las secciones tipo y el CCTP, así como la referencia a los ensayos en modelo reducido, deberán integrarse en el referencial aplicado para estos controles, sin que ello tenga carácter limitativo. Cualquier enfoque técnico más amplio, destinado a garantizar la correcta ejecución de las obras y su durabilidad, podrá integrarse en dicho referencial, previa aceptación por parte de la dirección de obra. »
Los CCTP recientes retoman esta exigencia, convirtiendo la clasificación establecida por CLAS en un estándar reconocido.
